Encuentra a este autor en
El día de ayer se llevó a cabo el partido de homenaje para Salvador Cabañas, partido disputado en el Estadio Azteca entre el Club América y la selección de Paraguay. Después de tan sólo un año y casi siete meses de recibir un disparo en la cabeza, Chava pudo regresar a las canchas.
|

|
Una ligera sonrisa trazaba su rostro que hacía ver una increíble satisfacción. Fueron
pocas sus intervenciones, tocando fácil y perdiendo únicamente algunos balones, siendo lo más destacado un tiro desde fuera del área que pasó a pocos centímetros de la horquilla.
Tan sólo fueron veinte minutos del Guaraní en el terreno de juego, nueve con la casaca amarilla y once con la de su nación; sin embargo, detrás de este tercio de hora de juego hay millones de minutos de trabajo de recuperación, mismos que fueron reconocidos por poco más de veinte mil asistentes, veinte mil voces al unísono: “OLE, OLE, OLE… CHAVA, CHAVA” en acto de agradecimiento a su incansable lucha.
Ayer Salvador sonrió de nuevo y volvió a hacer lo que más amaba, pues hoy sin duda la vida es su mayor pasión. Ante todos los pronósticos, pisó de nuevo un campo e hizo vibrar un estadio que llevaba mucho tiempo sin corear su nombre. No hubo más, así terminó la historia de un gran futbolista, historia que no debía finalizar de esta manera.
|
Gracias Salvador por demostrarnos que no hay imposibles, por enseñarnos como se debe de trabajar para lograr un acometido. El día de ayer completaste la hazaña, hazaña por lo que has trabajado incansablemente. El fútbol mexicano y especialmente el americanismo siempre te recordará. Hasta siempre, “Mariscal”, gracias por habernos hecho disfrutar con tus goles pero sobretodo por mostrarnos la manera en la que se deben de encarar los infortunios de la vida.