Si no has ido a la BPM, no has experimentado la fiesta en su máxima expresión. Definitivamente es un must para cualquier amante de la música electrónica (de cualquier género) y en general para los fiesteros profesionales.
Lo difícil aquí es decidir las fechas en las que vas, armar un grupito de partygoers que compartan tus gustos y organizar la logística de hoteles, aviones, etc. Realmente Playa del Carmen es caro en estas fechas (ya no es lo que era en 2005), pero vale la pena totalmente ahorrar para ir a echar toda la carne al asador en la primera semana del año.
Eso sí, escoge bien a tu equipo, porque si eres tranquilón y vas con puro monstruo seguro te vas a frustrar, o al revés, si eres un profesional de la fiesta y vas con puro aburrido seguro vas a terminar tú solo en el after.
Para mí y mi grupo lo complicado fue ajustar las fechas, porque nadie se quería quedar sin ver a ningún DJ, pero realmente tantos días de vacación está difícil para los que trabajamos; y para los que no también, porque es un gasto fuerte.
Al final logramos acordar ir del 30 de diciembre para ver a Danny Howells y regresarnos el 7 de enero, aunque nos perderíamos a los Crosstown Rebels en la cueva Alux (en años pasados de las mejores fiestas por el lugar que es impresionante) y la fiesta de clausura con Hed Kandi. Ni modo, no se puede todo…
Este año, en su quinta edición, la BPM nos sorprendió. Casi todos los que íbamos ya habíamos estado ahí en varias ediciones pasadas, y hemos visto cómo crece el festival. Para #BPM2012 la organización fue impecable y la cantidad de opciones de fiesta eran sencillamente demasiadas.
¿Quieres party desde temprano? ¿After? ¿Más tranquilo? Este año hubo TODO. Kool Beach Club como en años pasados fue el lugar sede con los nombres más grandes en cartel, y por primera vez se cobró la entrada. Canibal Royal este año se convirtió en subsede y tuvo a muy buenos artista. El que cada vez figura menos es Mamita’s, que casi no tuvo actividad del festival y fue el más tranquilo. Este año hasta el club de playa del Blue Parrot tuvo algunas fiestas.
Por primera vez hubo un after oficial, en el Marlin (un stripclub) a partir de las 6 am. Y las opciones de noche eran de mínimo 3: Blue Parrot, Santenera y Pink Elephant; todos con muy buenas propuestas.
Total que de tantas opciones realmente era difícil saber cuál estaría mejor. Kool siempre tuvo la fiesta más prendida por la cantidad de gente, pero en Canibal no se quedaron atrás y se puso increíble.
Eso sí, salir de día no es barato, los precios están como en el antro y si quieres cama (mesa pues), hay que consumirle duro.
De noche la cosa era igual, la disyuntiva siempre era “a dónde ir hoy”. Blue Parrot por ser el venue más grande y sede, siempre estuvo a reventar. Santanera fue nuestro predilecto por comodidad, porque de repente sí estaba complicado lidiar con tal mar de gente.
Los precios, igual, caritos y más si querías mesa. Y pensándolo en retrospectiva, son 2 cuentas por día, y como no quieres perderte ni un día, echando cuentas sí es un dineral.
Por obvias razones no puedes estar en TODAS las fiestas del festival. Tres de día, tres de noche, un after, y además descansar en algún momento es simplemente imposible. Lo bueno es que teníamos pulseritas VIP (incluye acceso a todo, si no, hay que pagar boletos independientes para cada cosa, ¡y vaya que valió la pena!).
Sin duda lo mejor del festival fue la noche de año nuevo con el señorón Danny Tenaglia, DJ de DJs, en Blue Parrot. La cosa empezó desde las 12 con Lucca Banchetti, y Tenaglia se apoderó de los controles a eso de las 4 am. Cuando tomó el micro y dijo “I ain’t goin’ nowhere, the party is just gettin’ started” a las 7 am, no le creímos. Pero en efecto, el señor (sí, además ya es un señor de unos 50 años) se aventó 10 horas de set.
Lo mejor fue su actitud y selección, porque no te dejaba parar de bailar. Y el club seguía lleno, pero ahora con gente en traje de baño y con lentes, que no paró de bailar hasta casi las 2 de la tarde del primero de enero.
Hacer un recuento de cada fiesta sería aburridísimo, pero lo destacable del festival fue sin duda John Digweed en Kool, Dubfire vs Richie Hawtin y Davide Squillace vs Steve Lawler también en Kool como invitados sorpresas el 3,4 y 5 de enero respectivamente.
Mención especial merecen los locales de Akbal Music, una disquera de por allá que me impresionó con su propuesta, mucho mejor que algunos internacionales.
Me dolió perderme a varios DJs, pero vi a tantos que tampoco fue tan grave. Lo interesante es que muchos de los más grandes nombres no me impresionaron, y otros no tan conocidos fueron de los mejores del festival.
Tengo que confesar que ninguno de los grandes nombres (salvo Tenaglia) fue de mis favoritos. Soulclap, Sean Miller y Heidi sí fueron de mis favoritos, y confieso que algunas veces pensé que me había equivocado de evento, porque no pude ver a otros tantos que prometían, como Dirty South, Funkagenda y otros tantos.
Vale la pena ir nada más sentir la vibra de tantas pesonas en el mismo canal, y ver gente de todas partes del mundo echando fiesta al mismo beat es impresionante.
Además ver a los DJs entre el público o caminando por la 5ta es una sensación que seguro no encuentras en otro lado.
Lo único que quedó por mejorar fue que por la cantidad de gente los baños eran una pesadilla (casi 15 minutos para los hombres y 30 para las mujeres por ida). Fuera de eso, el sonido, producción, seguridad, organización y selección de talentos fue de lo mejor.
Así que ya sabes, si te consideras un fiestero profesional y quieres tu doctorado en echar party, la BPM es la opción. Hay que empezar a ahorrar y buscar un depa con tiempo, porque los mejores vuelan y entre más tarde es más caro todo. Sobra decir que vale la pena conseguir un lugar ubicado y agradable, porque ir menos de 5 días no se recomienda.