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Después de infinitas visitas a la capital del país al fin Interpol decidía regresar a nuestra lluviosa ciudad desde aquel inolvidable concierto en 2005 debajo de aquella gran carpa llamada Foro Alterno , donde venían a presentarnos apenas su segundo material titulado “Antics”. Hoy 6 años después vienen promocionando su cuarto álbum titulado igual que la banda y del que dicen muchos ya no es lo mismo de antes y poco a poco van desapareciendo del mainstream. En fin, el público mexicano es muy leal y después de abarrotar su presentación días pasados en el Palacio de los Deportes ahora era el turno de nosotros llenar el Auditorio Telmex para disfrutar a esta banda neoyorquina que sin duda fue de las bandas estandarte de la década pasada.
A pesar de que el boleto indicaba que el concierto daría inicio a las 9pm, el show dio inicio a las 8:20 con la primera banda abridora, Rey Pila, que ante poca gente aunque ni enterados estaban de que habría más bandas y solo llegarían a ver a Interpol, sonó sorprendentemente bien y apenas con sus 5 canciones que tocaron (4 de su disco y un cover de Los Dynamite por obvias razones) me pareció que hicieron un gran trabajo para calentar a la pequeña audiencia tempranera.

Ya concluida esa presentación poco a poco la gente comenzaba a llegar a la hora programada, pero también ya se la saben cómo somos de impuntuales, así que poco después de las 9 salía a escena la segunda banda School Of Seven Bells, increíble proyecto del cual soy muy fan y que al enterarme de que acompañarían a Interpol en su mini gira por el país sacó una gran sonrisa en mí. En sí es raro que en las giras por nuestro país las bandas traigan más buenas bandas como abridores, o al menos con reconocimiento internacional. Aunque parece que aquí muy poca gente sabíamos de ellos y disfrutamos perfectamente el corto set en el que disfrutamos las mejores canciones de sus dos álbumes, y sobre todo ese potente final en el que de plano me volaron la cabeza. Si les gustó, es hora de que descubran sus dos discos que en verdad son una joya.
Ahora si ya pasadas las 10 de la noche y con un auditorio llenó hasta el tope (cabe decir que hicieron un poco más pequeño quitando las secciones de los extremos), unas 7 mil personas nos preparábamos para el acto principal, el ahora trío neoyorquino (con sus músicos de apoyo por supuesto) pisaba el escenario ante un potente alarido de parte de la audiencia, no dejando de lado los piropos al vocalista Paul Banks. Iniciando su set con “Succes” me di cuenta de que había más gente que la coreaba de lo que yo esperaba, lo que me auguraba un gran concierto.

En seguida los primeros acordes de “Say Hello To The Angels” y ahora sí verdaderamente se prendía el público. Igualmente después sonaron las primeras notas de “NARC” y aquello era una explosión de alegría. Hasta una inesperada “Hands Away” en la que los fans de antaño recordamos aquellos momentos de inicio de la década pasada en los que éramos unos chamacos escuchando ese gran disco “Turn On The Bright Lights”.
Siguiendo con la promoción de su nuevo disco nos presentaban uno de los sencillos, y para mí la mejor y de las pocas destacables del álbum, “Barricade”, poniendo a brincar de nuevo al público que se encontraba en pista. A continuación tocaron una que no esperaba y que es de mis favoritas “Rest My Chemistry”. Y creo que a partir de aquí el espectáculo cayó en un bache, a pesar de que los verdaderos fans estaban conmovidos por escuchar canciones que no esperaban; “The New”, “C´Mere” y “Leif Erikson” son legendarias de sus 2 primeros álbumes pero aunadas a “Lights” y “Summer Well” de su último disco hicieron que el ánimo de los asistentes cayera profundamente
Y aunque seguían con otra tranquila, “NYC”, ya sabíamos que teníamos que prepararnos para un gran cierre y vaya que lo fue iniciándolo con “The Heinrich Maneuver”, siguiendo con una desatinada “Memory Serves” y cerrando la primera parte con la increíble (y de las más esperadas) “Slow Hands”.

Para el cierre ahora si hasta los que no habían coreado ninguna se volvieron locos con “Evil” que a mi parecer el señor Banks se mofó de ella y me llegaba a sonar al vocalista de los B-52´s (si esos de “Rock Lobster”), pero bueno eso no le quita lo maravillosa que es escuchar a todo un auditorio cantar una canción.
Se despedían agradeciendo en un perfecto español por parte del vocal pero no prendían las luces, por lo que aún quedaba más. Y así era al marchar de nuevo a sus posiciones y tocar 2 magníficas piezas de nuevo de sus 2 primeros discos: “Not Even Jail” y la increíble “Turn On The Bright Lights”.
En conclusión me pareció como un concierto de despedida de la banda al tocar tantas canciones de sus primeros 2 álbumes, cosa que se les agradece mucho. Un concierto largo si tomamos en cuenta a las bandas abridoras también y que para el final muchos ya estábamos cansados. De parte de la banda muy bien, tocando sin apoyo alguno más que los juegos de luces, los curiosos movimientos Daniel Kessler, la nostalgia de ver al señor Dengler en el bajo pero el que estuvo también lo hizo bien y el plus de tener a Brandon Curtis de los Secret Machines en su alineación.
Un buen concierto que pudo estar increíble pero creo que estuvo mejor el de 2005, la banda ya no es lo mismo de antes y dudo que lleguen a dar de qué hablar musicalmente como lo hacían en aquellos años.