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El pasado miércoles tuve la gran fortuna de asistir al concierto de Miguel (papichulo) Bosé; ¡dos horas duró el magnífico show!...y dos horas me aventé yo cantando de memoria todas y cada una de sus baladas. Ya terminando y de camino al estacionamiento, comencé a preguntarme por qué carambas me sabía yo todas las canciones, si apenas y tengo como dos en mi iPod, y tómala que me llega una regresión a hace 20 años:
Un lunes a las 7am antes de irnos al colegio, mi hermana 8 años mayor que yo, poniéndose un tubo tipo papel del baño en el fleco, muchísimo spray Aqua Net y pistoleándose hasta que oliera a quemado, todo esto mientras bailaba al ritmo de “Amante Bandido, yo la veía estupefacta con tanta admiración que me propuse aprenderme todas y cada una de las canciones que ella escuchara. Ahora mi tormento es saberme de pe a pa a Mijares, Botellita de Jerez, Hombres G, Mecano, Alaska, George Michael, Madonna, etc, etc, etc.

¡Cómo está llena de música nuestra vida!, y sobre todo nuestra memoria,; No me puedes negar que no sientes una gran necesidad de bailar con tan sólo escuchar “ El Mariachi loco”…sólo piénsala y seguramente tus pompas ya se han de estar moviendo en tu silla al ritmo del coro.
Quieras o no, la música también es una manera de encajar en ciertos grupos sociales, por ejemplo, no podías ser de la bola de los más cool de tu secundaria si no te sabías de memoria las canciones del momento de U2, The Cure y Morrisey…no importa que no supieras inglés, ¡el chiste era que las cantaras con enjundia enfrente de tus amigos!. Pero eso era sólo el comienzo porque ni modo que en la prepa no cantaras la de Wonderwall de Oasis…estarías OUT!
Seguramente eres de las chavas que si escuchas ahora “La calle de las sirenas” automáticamente te acuerdas de ti y tus amigas bailando en bola a media pista en una fiesta de XV mientras que la otra bola de hombres hacía planes para sacar a una a bailar a una de ustedes y así, romper ese circulito tenebroso qué lo único que hacía era complicar más las cosas para los pobres morros miedosos que se animaban a acercarse a tanta mujer junta al mismo tiempo. Pero la virilidad regresaba a ellos cuando de repente comenzaba Molotov y todas las damiselas tenían que salir corriendo porque aquellos salvajillos se poseían y empezaban a bailar su versión fresa de un slam.
¡Y qué cursis somos al querer actuar de manera que ciertos momentos “queden” con la canción!...(Me está dando pena ajena sólo de escribir esto). Pero NADIE se puede excluir de haber escuchado Lucha de Gigantes cuando se sentía sólo y decir “cómo me queda esta canción carajo”. Tuve varias amigas que se vistieron de rojo en sus fiestas para poder bailar como vals la canción de “Lady in Red” y sentirse súper soñadas pensando que esa canción fue totalmente hecha para ellas.
¡Qué tendrá la música que nos ayuda a estar más cómodos con nuestros estados de ánimo? ya sean buenos o malos… no podemos llorar un corazón roto si no es de la siguiente manera: 1 tequila, 1 amigo y 1 una canción que te ayude a desgarrarte lo poco que te queda de venas, y para esto, no puedes dejar fuera a nuestro amigo y paisa el Chente o ¿qué mejor? ¡El Buki!...¡¡¡Diooos!!! y todavía pides que le suban al volumen para que te duela más.
Una vez más, he escrito sin dar un solo tip, creo que debo agregar la palabra “alegrías” a la parte del título (de mi blog) para no perder credibilidad. Pero me quedo con un muy buen sabor de boca haciendo conciencia de que soy una persona que gusta de sonidos, que al menos uno de mis sentidos sí trabaja bien ya que con música recuerdo el pasado, vivo el presente y OLVIDO el futuro, ya que éste, no existe.
Bueno, muchas gracias por leerme, espero verte la próxima semana y me despido con una frase de Kurt Cobain “La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor."
