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Suena la alarma de tu BlackBerry a las 8 am, y te apresuras a picarle al botón de en medio para ganarte 15 minutitos más de sueño. Después del tercer snooze por fin logras pararte. Y claro, después de quitarle la lagaña, revisas si no tienes ningún BBM o mensajes de Facebook, para luego pasar a leer las noticias y comentarios de tus amigos en Twitter mientras desayunas o escoges tu outfit para el día.
¿Tienes iPhone? Es lo mismo… El punto es que estamos cada vez más atados al aparatito, alias Smart Phone. Antes de dormir te despides en el chat, cierras el MSN y twitteas “#TwitterOff” para ahora sí arroparte y soñar, para al día siguiente levantarte a ver si parpadea tu foquito rojo.
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Bueno, tal vez no todos estén tan atados a su aparatito. Aunque conozco a algunos que de plano con todo y 3 aparatos “inteligentes” no logran llegar a una cita porque se les olvida. Y hay otros que se la pasan pegados a las teclitas, o que se la pasan volteando a ver la pantallita a ver si ya les llegó algo (hasta cuando están en el carro, manejando).
Tengo varios amigos que no tienen Smart Phone y que dicen “ya suelten esa chingadera”, cada que todos en la mesa empiezan a twittear, facebookear, bbmear, msnear, whatsappear y demás “ear”es que se nos ocurran o estén de moda en el momento. Esos mismos amigos no tardan mucho en sacar su propio aparatejo para sentirse parte del grupo y dejar de aburrirse durante tiempos muertos en las comidas.
Se habla de protocolos y de “educación” al utilizar Smart Phones: no chatear ni utilizarlo cuando estás con alguien, es de mala educación revisar a cada rato si te escribieron, se prohíbe durante clases y juntas de trabajo, etc.
La realidad es que en México apenas en 2010 empezó realmente el boom (cuando menos en mi círculo) y a notarse como tendencia. De tener míseros 20 contactos en el chat, ya tienes arriba de 200; tus 25 Followers de Twitter se convierten en 400. Y no es que te hagas más popular, es que más gente se une al “vicio” cada día.
Antes la moda eran los mensajitos SMS, pero como costaban, te la pensabas 2 veces al mandar uno. Ahora es gratis y permanente con BBM, Whatsapp (bueno, casi gratis) y otros servicios innovadores como LoudTalks y demás que salen diario.
Muchas veces hasta por no tener nada mejor que hacer buscas en tu lista a ver con quien platicas. Hemos llegado al punto hasta de platicar con la gente con la que estamos sentados, o con los de la oficina de al lado. ¿Normal? Pues para uno sí, pero pregúntale a los más viejitos… Ya hasta mi mamá sacó su BB para platicar conmigo, y no es que esté mal, sino que sabe que muchas veces no puedo contestar, y con el Messenger de BlackBerry no hay pretexto: sale una R cada que lees un mensaje; ¡la gente sabe que lo leíste! Ni modo de no contestarle a tu mamá en un tiempito que tengas entre juntas, ¿no?

El BB (sí, el BB y NO el IPhone que es está más orientado a aplicaciones) es una chulada para la productividad de oficina, para quienes tienen su mail de trabajo y pueden solucionar cosas en 3 segundos sin estar al lado de una compu o desde la comodidad de su cama viendo una película. Sin duda nos ayuda a comunicarnos y solucionar problemas de trabajo con más de 1 persona a la vez: una bendición tecnológica.
Pero también están los púberes y no tan jóvenes que no tienen realmente mucho qué hacer y se la pasan chateando y buscando cosas en Internet. Luego luego se nota, basta fijarse en el orden de los iconitos (si tienes a Facebook o Twitter en primer lugar, antes que tu agenda o centro de mensajes, siéntete oficialmente ocioso).
El punto de todo este choro es: estar conectados 24/7 es bueno, pero también puede llegar a ser malo. Todo con medida…
El estudiante que no pone atención a la clase por estar jugando o cotorreando está igual de mal que el ejecutivo que está contestándole a sus galanas en el BBM a media junta. Estar comunicados es bueno, ¡buenísimo! Pero honestamente y como diría una amiga: nunca tanto.

Solucionar una emergencia en la oficina de otra ciudad o enterarte de que se te había olvidado el examen gracias a tu amigo que cambió su estatus es invaluable. Antes no se podía.
Pero tanta información cansa y confunde. Te enteras de lo que pasó no por las noticias, sino porque alguien estuvo ahí y lo twitteó. Tienes muchas fuentes y en tiempo real. No tienes que esperar a leer el periódico para enterarte, ni a ver a una persona para que te platiquen cómo les va.
Por lo mismo hay que escoger bien qué se lee y cuándo. Los que pertenecen a varios grupos de chat y reciben 20 chistes al día, noticias, frases célebres, tips de belleza, tendencias, horarios de eventos y además platican con sus amigos simplemente no pueden ser productivos.
Información es poder. La información en tiempo real es invaluable. Muchas fuentes son igual a mejor calidad de información. Comunicación rápida, gratuita y bidireccional: WOW.
¿Y a qué horas trabajas? ¿A qué horas lees un libro? ¿ Y la familia? No cuenta leer en línea ni bbmear con tus papás…
Tener el mundo en tu mano es bueno, ¿o no?