El día de ayer me proponía pasar un domingo cualquiera, es decir, no mover mi humanidad por ningún motivo, más que para comer y poner películas, sin embargo, recordé que el sábado había empezado la FIL, por lo que sin permitir que mis pies tocaran el piso, estiré lo más posible mi cuerpo para alcanzar mi computadora y consultar el programa.
Lo primero que llamó mi atención fue el homenaje, que predeciblemente, se le dedicaría a uno de los más grandes cronistas de nuestra época: Carlos Monsiváis, y que se llevaría a cabo ese día... no hay de otra, tengo que ir.
Así que levanté mi cuerpo y lo metí a bañar, le dije que era necesario que me acompañara al homenaje y que ni Dios padre lo podría hacer regresar a la cama. Mi cuerpo obediente, cual "marioneta gigante" cobró vida para llevarme a la FIL.

Fotografía: FIL Guadalajara rinde homenaje a Monsiváis
Qué se puede decir de Carlos Monsiváis, si en comparación con lo que el nos dijo todo es nada. Quien lo ha leído seguro mantiene en su memoria al menos una de sus frases, al menos una de las sonrisas -o carcajadas- que ha ocasionado su lectura… así era Monsiváis y por eso, entre muchas otras cosas, seguirá vivo hasta que lo sigamos recordando.
Fueron muchos los elogios que se escucharon en el homenaje, sin embargo, el que más me gustó fue el de Sergio Pitol (el que está levantando la mano en la foto) quien con todo y sus dificultades para leer -que lo único que hicieron fue infundir un respeto aún más profundo por su intervención- recordó con un cariño fraternal e intelectual, su amistad con Monsiváis:
“Nos conocimos en 1953 […] admirábamos a Borges, como el mayor milagro que le ha ocurrido a nuestro idioma” “Colectamos firmas de protesta, repartimos volantes y acudimos juntos a una manifestación que se hizo en la Plaza de Santo Domingo. Vivimos ahí mucho tiempo junto a Frida Kahlo, Carlos Pellicer […]”
“A través de sus libros sigo dialogando con él, como desde aquél 1953 […] mi más entrañable amigo...” Así finalizó Pitol su discurso, que desde hacía tres hojas, me mantenía con un nudo en la garganta, que para entonces se sentía como manzana de Adán. Entre escalofríos, me uní a los demás con aplausos, que duraron más tiempo que el de cortesía.
Salí del auditorio feliz y fue ahí cuando me di cuenta que, el nudo en la garganta en un domingo cualquiera era lo que estaba buscando. Menos mal que queda una semana llena potenciales días con nudos en la garganta. Ojalá todo Guadalajara quisiera ir a la FIL.
Les dejo algunas fotos que encontré en el blog de Guadalupe Loaeza, quien por cierto también estará en la FIL.

José Emilio Pacheco, Sergio Pitol y Carlos Monsiváis

José Emilio Pacheco, Sergio Pitol y Carlos Monsiváis... algunos años más tarde,